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sábado, 19 de septiembre de 2009

Jaen España

Jaén es una provincia española, situada en el sureste de la península ibérica. Uno de los históricos «cuatro reinos de Andalucía», su territorio actual forma parte de la comunidad autónoma de Andalucía. Limita por el oeste con Córdoba, por el norte, con Ciudad Real, por el este, con Albacete, y por el sur, con Granada. Su capital es la Ciudad de Jaén.
Su superficie es de 13.489 km² con una población de 667.502 habitantes (2009), de los cuales aproximadamente una tercera parte viven en la capital y su área metropolitana. Está compuesta por 97 municipios, entre los cuales destacan, junto con la capital, la ciudad industrial de Linares, además de Úbeda, Andújar, Martos y Alcalá la Real, los cuales superan los 20.000 habitantes. También destacan otras ciudades gracias a su patrimonio cultural como Baeza o histórico como La Carolina, en cuyo término tuvo lugar la batalla de las Navas de Tolosa.
El clima, que puede clasificarse como de tipo mediterráneo con diferentes subtipos (subtropical, templado y continental), está totalmente influenciado por el Valle del Guadalquivir que, abierto al océano Atlántico, condiciona la circulación atmosférica de la provincia. Así los vientos húmedos oceánicos circulan por el valle en primavera y otoño, produciendo abundantes lluvias (en periodos normales), sobre todo en la vertiente oeste de las sierras béticas.
Jaén es una provincia que tiene un altísimo potencial desde el punto de vista de su numeroso, rico y variado patrimonio. Riqueza monumental, calidad de vida ambiental, el bosque de olivos mediterráneo, tierra de grandes bellezas interiores, pueden ser algunos de los rasgos más definitorios.
Jáen ciudad es parte de un extenso municipio que tiene una una amplia zona de campiña, al norte de Jaén, y otra más pequeña, al sur, de montaña, que se introduce entre las sierras de las comarcas de Sierra Sur y Sierra Mágina.
En el área de Campiña, ocupa la mayor parte de la comarca, destacando el cultivo del olivar, aunque alternando con áreas dedicadas a cultivos de secano y de regadío (vegas de los ríos Guadalquivir y Guadalbullón).Sus grandes y variados espacios naturales, son un atractivo más para el visitante, en la zona sur se encuentran enclaves naturales interesantes como la Cañada de las Hazadillas, Puerto Alto, Jabalcuz, entre otros, así como la posibilidad de realizar actividades al aire libre, como la escalada en roca o espeleología; y rutas, sin olvidar la riqueza que guarda culturalmente en muchos de sus pueblos.A sólo 2 km de la ciudad se encuentra La Peña del Castro, monolitos rocosos, a modo de pequeños macizos de considerable altura, ideales para desde alli contemplar el majestuoso paisaje de la capital y sus alrededores poblados de olivares.Y a 12 km de la ciudad se encuentran Los Cañones de Otiñar, agreste entorno donde se ubica el salto de la Bríncola, están provocados por el brusco encajonamiento del río Quiebrajano entre paredes prácticamente verticales, ideales para practicar alpinismo.Jaén es una ciudad desconocida para una mayoría que simplemente se limita a cruzar por su circunvalación y continuar camino hacia Granada o la Costa del Sol. Sin embargo, Jaén es una ciudad, y una provincia, que ofrecen una buena cantidad de atractivos para el visitante.Desde la contemplación de bellas construcciones, en su mayoría del renacimiento andaluz, hasta el disfrute de los baños árabes mejor conservados de España, aunque sólo pueda ser visual lamentablemente, o las compras de su artesanía única y la ingestión de su inigualable pipirrana en alguna de sus generosas tascas, Jaén es una ciudad que sabe sobreponerse a su condición de paso y ofrece su amigable generosidad a cualquiera que quiera permanecer en ella. Jaén es una de las ciudades más antiguas de España, ya que recientemente ha sido descubierto el yacimiento neolítico de Marroquíes Bajos, en el norte de la ciudad, que data de aproximadamente 2.500 años antes de Cristo, con viviendas dispuestas en círculos concéntricos y una incipiente infraestructura hidráulica.Jaén fue a continuación un campamento cartaginés, antes de la llegada de los romanos, que le dieron el nombre de "Auringis" o "Aurgi", por la presencia de oro. Aún quedan algunos vestigios de esa época.
La provincia de Jaén es uno de los más antiguos lugares de poblacion en toda la peninsula ibérica. Las primeras manifestaciones de la evolución del mundo ibérico en la provincia datan del siglo VII a.C. Siguiendo fuentes clásicas, como Estrabón, Plinio o Ptolomeo, la provincia quedaría dividida bajo la influencia de oretanos y turdetanos, sobre la que los romanos establecerían los límites entre la Tarraconense y la Bética. Establecidos Asdrúbal y Aníbal en Cástulo, Vilches y el Centenillo, sería el propio Aníbal quien haría de Auringis (Jaén) una gran fortaleza que, juntamente con Mentesa Bastia (La Guardia), llegaría a tener una gran importancia estratégica, dada su situación próxima a la Vía Hércula y a otras calzadas ibéricas, caminos éstos que servían para unir a Levante con Turdetania, que hunde sus raíces en el antiguo imperio de Tartesos.
Ya en época imperial, con Vespasiano, las tierras de la provincia se dividirían entre las provincias Baética y Carhaginensis, el cuyo límite justo se ubicaría Aurgi, en la actual capital de Jaén. La irrupción del cristianismo en la provincia vendría de la mano de San Eufrasio, que crea la diócesis de Iliturgi que posteriormente pasaría a Cástulo.
Conquistada fué Jaén por Abdelazib, en el 713. En el siglo X sería la capital del reino moro llamado Dijaryan. Los almorávides la incorporarían a su imperio en 1.091 y los almohades la ganarían en 1.148. Tras la reconquista, el reino de Jaén quedaría entonces configurado por cuatro ciudades independientes: Jaén, Úbeda, Baeza y Andújar, y tres villas: Arjona, Santisteban del Puerto e Iznatoraf, comprendiendo en su conjunto unos límites bastante aproximados a la de la actual provincia. Sólo faltaba la ciudad de Alcalá la Real, que se incorporaría a mediados del siglo XIV, y la Sierra de Segura.
La gravísima crisis que Jaén ha vivido durante el XVII, inmersa en el contexto decadente nacional, se prolonga durante la nueva centuria. La mayoría de sus habitantes viven en la miseria y la provincia continúa su proceso de decadencia. Prueba de ello es la pérdida de población que sufre, tras ser el reino más poblado de andalicía, pierde la cuarta parte de sus habitantes. Los problemas se agravaron tras las invasiones francesas, que terminaron por destruir el tejido productivo. Jaén requería un impulso social y economico que nunca llegó, sin infraestructuras y con casi la totalidad de la poblacion analfabeta. El siglo XX supone una lenta modernizacion, incapaz de absorber la alta natalidad, y la emigración se ceba con los jiennenses durante toda la centuria.
Jaén vuelve a requerir un decidido impulso que potencie su desarrollo económico y social, debe huir de su secular complejo de inferioridad, los prejuicios, la desvalorización de lo propio y la falta de confianza en sus posibilidades; debe, asimismo, conseguir dibujar una personalidad propia, una imagen definida y diferenciada –turismo de interior, aceite de oliva, parques naturales, cultura ibérica– que, junto a la adopción de los avances en las nuevas tecnologías, el desarrollo sostenible y la solidaridad social, le ubiquen en una situación ventajosa para afrontar los nuevos retos que plantea el siglo XXI.

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