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martes, 4 de agosto de 2009

Historia/Abolición de la esclavitud


"Trata de esclavos y su abolición en Haití y la República Dominicana”

En una conferencia que dictó en 1999, en el "Seminario sobre la trata de esclavos y su abolición en Haití y la República Dominicana", el historiador Emilio Cordero Michel asienta algunas verdades históricas.

Va la columna acerca del tema que sugiere "Diferencia entre los dos sistemas esclavistas de la isla", aunque cabrían por lo menos dos.

Un representante de la colonia francesa del oeste de la isla, el general Toussaint Louverture y un presidente de Haití, el general Jean Pierre Boyer, declararon en 1801 y en 1822 la abolición de la esclavitud en la colonia española del este.

Con un ejército, Toussaint tomó el territorio vecino para dar cumplimiento al Tratado de Basilea, firmado en 1795 y mediante el cual España había cedido a Francia su colonia de Santo Domingo.
Con dos ejércitos, Boyer ocupó el territorio de la colonia del este para unificar la isla bajo el gobierno de Haití, que se había constituido república el primero de enero de 1804.

En ambos casos, los generales ejecutaron los principios de "libertad, igualdad y fraternidad" que había postulado la Revolución Francesa de 1789, el primero en nombre de la colonia vecina y el segundo en el de Haití, la primera república negra y de negros constituida en el mundo.

Sin afectar la estructura de relaciones de producción agraria en los dos casos, pero con cambios de sustancia revolucionaria, Toussaint y Boyer abolieron la esclavitud y le dieron otra realidad a la propiedad que había ejercido la clase dominante colonial en Santo Domingo.

Por conflictos políticos en la colonia del oeste y la invasión ordenada por Napoleón Bonaparte para que Francia, de manera directa, ejerciera el gobierno de Santo Domingo, Toussaint tuvo que regresar.

Boyer y Haití permanecerían aquí, con la isla unificada bajo un solo gobierno, por 22 años, hasta la Separación del 27 de Febrero de 1844, que proclamó a la República Dominicana.

Esa Separación tenía el propósito de buscar la anexión del territorio a Francia, mediante un Plan Levasseur que llevó el apellido del cónsul galo de nombre Andrés, en conciliábulo con el sector más poderoso de los dominicanos separatistas, colonialistas entonces y en lo adelante.

Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, con el grupo trinitario que integraban también los hermanos José Joaquín, Eusebio y Gabino Puello, entre otros, constituían el grupo independentista del 27 de Febrero, pero como minoría.

En 1822, lo que suele no registrar la historiografía dominicana escrita con la mentalidad de los colonialistas de la clase dominante, Boyer estructuró un sistema de gobierno cuyo corte revolucionario impresiona, aún hoy, desde la abolición de la esclavitud.


Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición

La fecha elegida remite a los eventos de la noche del 22 al 23 de agosto de 1791, cuando prendió en Santo Domingo (hoy Haití y la República Dominicana) la chispa de la insurrección que iba a resultar determinante para la abolición de la trata de esclavos transatlántica y la emancipación de los pueblos de América Latina y el Caribe.

En su Resolución 29 C/40, la Conferencia General de la UNESCO proclamó el 23 de agosto de cada año "Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición".

Este Día Internacional tiene por objeto grabar la trata de esclavos en la memoria de todos los pueblos. Conforme a los objetivos del proyecto intercultural "La ruta del esclavo", nos brinda la ocasión de reflexionar colectivamente no sólo sobre las causas históricas, tramas ocultas y formas de realización de esa tragedia sino también sobre sus duraderas consecuencias para Europa, el continente americano, el Caribe y el Océano Índico, cuando no para el mundo entero.

La trata, la esclavitud y su abolición pertenecen a la historia. Pero no pertenecen al pasado, pues nos sirven para entender un presente lamentablemente marcado por el racismo y las discriminaciones que son el legado de tan trágicos episodios. Además, plantean interrogantes de cara al futuro e invitan a reflexionar sobre la construcción de nuevas formas de ciudadanía respetuosas para con sociedades como las nuestras, que son cada vez más multiétnicas y pluriculturales. Por último también dejan patente que, pese a la persistencia de los estereotipos más radicales y a la ejecución de políticas discriminatorias de inaudita brutalidad, se ha dado un paso inesperado hacia la comunicación intercultural y se ha brindado así una nueva oportunidad al diálogo.

Este año, la conmemoración del 23 de agosto reviste un carácter singular porque viene precedida de las importantes manifestaciones del año 2004, que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó Año Internacional de Conmemoración de la Lucha contra la Esclavitud y de su Abolición, suscitando con ello una fuerte movilización en muchos países y no pocas esperanzas. Este año coincide además con el décimo aniversario del proyecto "La ruta del esclavo", cuya evaluación puso de relieve el interés y las expectativas que despierta por doquier en el mundo.

La dinámica generada por el Año Internacional nos invita a redoblar esfuerzos para conseguir que la humanidad entera vea y sienta la trata de esclavos como una tragedia propia. La UNESCO tiene el deber de conservar la memoria histórica, pero no sólo eso: también tiene una obligación ética de vigilancia.


Fuentes

RedDominicana

Secretaria de Estado de Cultura

Cimarrones

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