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jueves, 13 de agosto de 2009

Historia/ La Dieta de los Conquistadores



La dieta de los conquistadores

Los primeros españoles que se establecieron en la isla de Santo Domingo hicieron grandes esfuerzos por transplantar intactos sus usos y costumbres a estas tierras.
En los primeros treinta años del siglo XVI los españoles que venían al Nuevo Mundo por la vía de Santo Domingo traían consigo no sólo sus ropas, libros y enseres domésticos, sino también sus utensilios de cocina y sus recetas culinarias. vino, carne, queso y leche, coles, remolacha y otros vegetales, aceite de oliva, almendras, garbanzos y otros granos, y algún pescado.

Al principio de la era colonial, la población española trató de continuar consumiendo estos alimentos, pero las condiciones del trópico y la lejanía de los centros de abastecimiento de algunos de esos productos terminaron obligándolos a transformar su dieta. Por ejemplo, el consumo de pan, galletas y bizcocho, tan caro a los españoles, tuvo que ser reducido hasta que finalmente desapareció de la dieta colonial dominicana debido a la imposibilidad de producir trigo en la isla o de importar harina.

Así, el pan terminó siendo sustituido por el cazabe, llamado “pan de las Indias” desde muy temprano por los colonizadores. Lo mismo ocurrió con el aceite de oliva, que al principio de la colonización constituía uno de los mayores volúmenes de los embarques en las naves españolas. Al empobrecerse la colonia, y al hacerse cada vez menos frecuente la llegada de barcos a la isla, este alimento dejó de consumirse y fue reemplazado por la manteca de cerdo.
El vino también desapareció de la dieta cotidiana y, al cabo de un tiempo, su lugar fue ocupado por el aguardiente de caña que empezó a producirse temprano en los ingenios azucareros. rápidamente el lugar de la miel como edulcorante. El azúcar se popularizó de tal manera que se convirtió en el principal ingrediente de la dieta calórica del mundo colonial.

La sociedad colonial dominicana empezó a experimentar temprano cociendo sus platos con frutas tropicales que Europa no conocía o no consumía todavía. De ahí surgieron con el azúcar verdaderas innovaciones culinarias. Ejemplos de estas innovaciones fueron los dulces de coco, piña y maní, y los plátanos amarillos al caldero, surgidos del seno mismo de las plantaciones azucareras.

La piña y el maní son plantas aborígenes cultivadas por los taínos. El coco fue traído desde el Océano Pacífico varias décadas después del descubrimiento, mientras que el plátano, de origen africano, fue importado a Santo Domingo desde las Islas Canarias en 1543 por un fraile llamado Tomás de Berlanga, para reforzar la alimentación de los esclavos africanos. como fue, por ejemplo, un bocadillo elaborado a partir de casabe y maní, dos productos aborígenes.

Con la llegada del plátano, la dieta colonial adquirió nuevas dimensiones, pues esta fruta no llegó sola. En aquellos mismos años también llegaron de África otros alimentos como el ñame y la yautía, y algunas curiosidades gastronómicas como el monicongo y el funde.
La gran abundancia de ganado en la época colonial hizo de la carne un alimento cotidiano al alcance de todo el mundo: amos y esclavos, españoles y africanos.
Con el tiempo, los habitantes de la isla lograron desarrollar una sopa criolla compuesta por varias clases de carne, plátanos, yuca, ñame, yautía y maíz, aderezada con ají y yerbas locales. Este plato tiene su nombre. Es el sancocho, y de él se conserva una pintoresca descripción escrita por un sacerdote jesuita que visitó la ciudad de Santo Domingo en 1650.

Para mediados del siglo XVII la sociedad colonial dominicanahabía aprendido a consumir otros productos desconocidos por los europeos antes del Descubrimiento. Uno de ellos fue el chocolate, un derivado de una planta muy cultivada por los aztecas en México. Tan intenso se hizo el gusto por el chocolate que en 1650 había numerosas familias cultivándolo en las cuencas de varios de los ríos del sur de la isla.

Un siglo más tarde, el chocolate se había convertido en un elemento esencial de la dieta dominicana. Todavía el café no se había incorporado a la cocina dominicana, pues esta planta fue traída al Caribe y plantada por primera vez en Martinica en 1723. Más sobre el casabe

Un pan plano y crocante hecho de harina de yuca, el casabe formaba parte de la dieta de los Taínos. Cuando los españoles llegaron a la isla pronto descubrieron que el casabe tenía ventajas sobre el tradicional pan europeo puesto que no se añeja o le cae moho. Por esta razón, se dice que la conquista de América fue alimentada por el casabe llevado por los conquistadores desde Hispaniola a medida que continuaron el avance en México y otras partes del continente.

Más de 500 años más tarde el casabe sigue siendo un alimento popular en las casas dominicanas. Al igual que el pan convencional este puede ser consumido a diversas horas del día y de muchas maneras. La más común es en el desayuno el cual puede consistir en café y un pedazo de casabe. También se utiliza para acompañar las sopas y los guisados tales como asopaos y sancochos. Otras maneras de consumir el casabe incluyen empaparlo en agua y servirlo con huevos fritos o aguacate. Puede también ser cocido al horno y ser servido con una salpicado de sal y aceite de oliva. Para una cena ligera, acompáñalo con una taza de chocolate caliente. Puede también ser utilizado como un alimento en buffet con salsas o dips, de la misma manera que las tortillas, galletas o pan pita. Puede haber maneras más tradicionales de comer el casabe. Para hacer el casabe, la yuca tiene que ser pelada, lavada, rayada, exprimida, tamizada y después finalmente darle formas con grandes moldes circulares y ser cocida al horno en una placa caliente. Hacer una cantidad grande a escala comercial usando el método tradicional no es una tarea fácil, esta es más apropiada para producir la cantidad necesaria para alimentar una familia. Hasta hace un par de décadas la producción de casabe era una tradición moribunda en La República Dominicana. La producción estaba restringida a varios productores muy pequeños principalmente en el noroeste del país, y la distribución y las ventas más allá del área local eran casi inexistentes. El casabe fue revitalizado por los productores emprendedores tales como Nicolás Almonte de Casabe Guaraguanó, que en los años 70 adaptó este arte necesitando mucho trabajo adaptar el proceso a una escala más grande donde mucha de la producción es hecha por maquinarias, esto permite volúmenes crecientes de producción. Ahora otros productores han seguido el juego y el casabe se está produciendo en una escala mucho más grande y distribuyendo a los colmados y supermercados alrededor del país, así como a los mercados de ultramar, especialmente los Estados Unidos.

Dominican Flave
Casabe guaraguano
Mi País

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