Roberto Cassá: "Porqué el 24 de Abril?"
El hecho político de mayores dimensiones habido en la historia dominicana, que arrancó el 24 de abril de 1965, se originó como un movimiento militar tendente a la reposición del gobierno de Bosch, derrocado año y medio antes por un golpe de estado.Queda claro de las exposiciones de estos protagonistas que la Revolución de 1965, en lo tocante al sector militar, fue producto, en el largo plazo, de los reordenamientos que se llevaron a cabo en la etapa final de la dictadura de Trujillo. Según explican, llegó un momento en que Trujillo depositó mayor confianza, para la seguridad de su régimen en la oficialidad de academia. A tal efecto, dispuso la creación de nuevas instituciones castrenses, como la Aviación Militar, la Academia Batalla Las
Carreras y el Centro de Estudios de las Fuerzas Armadas. En general, esos vinieron a ser los aparatos élite del conjunto militar, donde dominaban los académicos jóvenes, diferenciado claramente de los perfiles de los viejos militares, quienes seguían agrupados básicamente en las filas del Ejército Nacional. Esto nuevos cuerpos fueron colocados bajo la jefatura de Ramfis Trujillo, delfín del tirano.
Varias circunstancias se unieron para profundizar sentimientos distintos en las últimas promociones de la oficialidad. Por otra parte, adquirieron conceptos de profesionalidad de oficio, lo que los llevó a repudiar internamente los fusilamientos de los expedicionarios del 1959. No dejaron de ser trujillistas por eso, pero sintieron que predominaban oficiales sanguinarios, creándose en ellos inquietudes que canalizarían ulteriormente. En lo inmediato, como pupilos de Ramfis Trujillo, captaron el mensaje nacionalista y anti-yanqui que éste propagaba y que motivó que los instructores fueran todos europeos, como el coronel español Herrera Marín y el teniente coronel alemán Winteter. La mayoría de quienes fueron enviados a estudiar al exterior lo hicieron en Toledo, Saint Cyr o Venezuela. La academia contó, además, con

En resumen, los oficiales jóvenes se dotaron de elevado nivel académico y cultural que, a la larga, los ayudaría a tomar conciencia política democrática. Formaron, en tal
sentido, parte del fenómeno generacional de izquierda que se resumiría en el Movimiento 14 de Junio, condensación de la juventud culta de clase media. Aunque no deliberadamente izquierdistas, esos militares se orientaron por una sociedad democrática, por la justicia y la honestidad, mutatis mutandi aspiraciones paralelas a las de los jóvenes radicales. Al salir de circulación los más altos jerarcas militares del trujillato, el sector joven se vio envuelto en la participación política. En general, deseaba una institucionalización del aparato militar acorde con un sistema político democrático. Como lo expone Jesús de la Rosa, propugnaban por la honestidad y eficiencia del gobierno y del aparato castrense y, más allá, no tenían nociones políticas muy definidas, absteniéndose de discutir elementos programáticos de corte social.
Las agitadas luchas políticas de entonces dieron lugar rápidamente a deslindes. En un primer momento, el sector joven se mantuvo unido frente al sector trujillista recalcitrante. Por eso, su primer líder consagrado fue el general Rodríguez Echavarría. Pero, en la medida en que éste se perfiló como aspirante a dictador, asumieron la responsabilidad de deponerlo. No es casual el papel que en el futuro jugarían Elías Wessin y Wessin y Rafael Fernández Domínguez, principales dirigentes del contragolpe contra Echavarría. En la medida en que la Unión Cívica Nacional asumió el gobierno, la oficialidad joven se fue dividiendo entre un sector solidarizado con la burguesía tradicional y con prácticas de patrimonialismo y otro sector partidario de la honestidad y la democracia.
Este deslinde de campos comenzó en rigor a operar durante el gobierno de Bosch, como reacción del segundo sector a los aprestos conspirativos dirigidos por el coronel Wessin. Entonces el teniente coronel Fernández constituyó un grupo secreto dirigido a impedir por la fuerza el previsible golpe de estado. Entre las decenas de incorporados se encontraban Pedro Álvarez Holguín, Juan María Lora Fernández, Giovanny Gutiérrez, Eladio Ramírez S., Servando Boumpensiere, Píndaro Peña, Héctor Lachapelle, Mario Peña Taveras, Núñez Noguera, Montes Arache, Noboa Garnes y Francisco Caamaño. Varios de ellos eran oficiales superiores, pero el único coronel full era Caamaño. Este colectivo, luego denominado Movimiento Enriquillo, quedó bajo la dirección del teniente coronel Hernando Ramírez cuando Fernández Domínguez fue obligado a abandonar el país, poco después del 25 de septiembre. Además de los militares activos se agregaron muchos veteranos, algunos despedidos en diversos momentos, como el exgeneral Santiago Rodríguez Echavarría, y civiles, tanto miembros del PRD como independientes.
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