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martes, 16 de junio de 2009

Historia dominicana/Tainos

La Hispaniola Antes del Descubrimiento

Los europeos que llegaron a América con Cristobal Colón creyeron haber arribado a Catay, nombre dado antiguamente a la China, y que, por tanto, se encontraban cerca de la India. Por tal motivo llamaron indios a los nativos, creando así una confusión que se ha mantenido hasta el día de hoy. Para corregir el error algunos los llaman amerindios o indoamericanos.
Cuando América fue descubierta por Colón en 1492, las islas que hoy conocemos como las Antillas estaban habitadas por pueblos completamente diferentes de los que hasta entonces conocían los europeos. Las informaciones que Colón y otros viajeros dejaron escritas en los años del Descubrimiento indican que las comunidades que habitaban las Antillas en aquel tiempo apenas habían alcanzado un grado de civilización comparable al neolítico superior de los antiguos pueblos europeos.
Hoy se sabe que las Antillas se poblaron originalmente con grupos aborígenes provenientes de las cuencias de los ríos Orinoco, en Venezuela, y Xingú y Tapajos, en las Guayanas. Y se sabe también que esos pueblos del nordeste de Sudamérica pertenecían a uno de los muchos grupos aborígenes que poblaban ese continente a finales del siglo XV. Este grupo vivía en las forestas tropicales y sus actividades dependían en gran medida de la disponibilidad de canoas para moverse por entre los grandes ríos continentales. A él pertenecían varios sub-grupos a quienes la agricultura ya empezaba a serles modo de vida. Pero por razones que desconocemos, hubo gentes que no pudieron sedentarizarse y emigraron adentrándose en el Mar Caribe en sus canoas. Así fueron poblándose paulatinamente la mayor parte de esas islas desde tiempos anteriores a la Era Cristiana. Esta ocupación, sin embargo, no parece haber sido continua, y los arqueólogos actuales convienen en que se efectuó a través de varias oleadas migratorias a lo largo de más de doce siglos.
Los Aborígenes de la Isla
PALEOINDIO
Período de la prehistoria dominicana cuyos habitantes tenían como alimentación fundamental los despojos de los grandes animales. Procedentes de muy anteriores migraciones asiáticas. Comienza con la llegada de los primeros pobladores unos 2,500 años a. C. Organizados en pequeños grupos, se sostenían de la caza, la pesca y la recolección silvestre. Habitando enramadas, refugios naturales y cuevas, grababan en las paredes dibujos y símbolos mágicos que proveían energías para la caza. Estas poblaciones se debieron alimentar principalmente con la carne de la foca marina y del manatí, ya que abundaban en los mares de la isla. Para cazar estos animales los paleoindios tuvieron que construir armas apropiadas y para esto se sirvieron del silex o pedernal, de huesos de animales, de madera y de trozos de conchas marinas. Por otra parte, vestían escasas pieles de animales y cocinaban los alimentos directamente al fuego, obtenido por la frotación de astillas secas o provocado por el choque de pedernales, forma que se conservaría hasta la llegada de los españoles a principios del siglo XVI. Para el estudio del paleoindio, se ha convenido en dividirlo en dos períodos: temprano y tardío.
Los paleoindios contaban con una gran variedad de instrumentos y herramientas de trabajo, como son: tajadores (para cortar), navajas, buríes (instrumento para perforar), cuchillos, raspadores (para dar uniformidad a maderas y limpiar pieles), martillos (para partir y machacar frutas u otros alimentos), hachas de mano (para todo tipo de corte), puntas de lanzas (utilizado para cazar unido a un pendón), puntas de gravette, cuchilla de silex (para cortar alimentos). Los métodos más antigüos para la obtención de artefactos en la prehistoria corresponden al uso de la percución: El golpeo de ciertos tipos de roca para producir láminas que a su vez se retocaban para dar lugar a los instrumentos antes señalados.
MESOINDIO O TRANSICIONAL
Es la segunda ola migratoria llegada unos 300 años a. C. Período de la prehistoria dominicana caracterizada por la presencia de grupos recolectores, pescadores y cazadores. Hay indicios de la llegada del mesoindio a Las Antillas principalmente desde Sudamérica navegando en balsas y canoas en diferentes períodos cronológicos. Estas poblaciones conservaron algunas costumbres del paleoindio pero se iniciaron en la recolección de raíces comestibles, mariscos y frutos al irse extinguiendo los grandes animales que fueron la base su alimentación.
Los objetos de los mesoindios eran preferentemente fabricados con piedras, conchas, maderas y huesos, eran menos rudimentarios que los del paleoindio, utilizaban la piedra púlida y generalmente la tallaban para decorarla. Los mesoindios poseían ideas animistas y sus enterramientos ponen en evidencia una profunda preocupación por los difuntos, los cuales aparecen en tumbas individuales y colectivas.
Entre los artefactos del mesoindio se encuentran: las pesas de red, el metate (para triturar alimentos), manos o majadores, limas de coral.
NEOINDIO O AGRICOLA
Período de la prehistoria dominicana cuyos habitantes se alimentaban de los productos de la agrícultura cuya llegada esta fijada poco antes del siglo I después de nuestra era. Fueron excelentes alfareros y maestros en el tallado y pulimentado de las piedras duras. Los neoindios partieron de las costas de las Guayanas y Venezuela poblando el arco antillano hasta llegar a las Islas Bahamas. La mayor parte de ellos eran de filación araucana, su lengua puede rastrearse en toda Sudamérica y se cataloga como la más entendida de este continente. Lo que hasta ahora se conoce de los neoindios permite la clasificación de los mismos en: subtaínos y taínos.
SUBTAINOS O ARCAICOS
El complejo cultural arcaico, en Puerto Rico, definidor del quehacer de los que primeramente llegaron, señala sin lugar a dudas que eran cazadores, pescadores, y recolectores de semillas, raíces y frutas silvestres. Vivían por lo general en la costa. Con un modo de vida que era simultáneamente semi-nómada y semi-sedentario, suplían su dieta recogiendo caracoles en áreas pantanosas. Desconocían tanto la agricultura como el arte de la cerámica. Se trataba, por tanto, de una cultura muy sencilla, en la que los artefactos, rústicos, consistían en cuchillos de piedra, guijarros del río (con los que trituraban las semillas silvestres) y gubias, hechas de caracol, para tallar la madera.
Se discuten todavía, en los estudios arqueológicos, los lugares continentales de procedencia. En lo que concierne a Puerto Rico, la teoría más aceptada es la de que, a través de la cadena de las Antillas Menores, vinieron de las costas de Venezuela, en América del Sur.
Hará unos 2.300-2.400 años que las Antillas fueron invadidas por otros indios, denominados culturalmente por los estudiosos, como el complejo cultural aruaco. Era, de hecho, lengua aruaca la que hablaban los indios (llamados por los españoles taínos) encontrados por Colón en Puerto Rico.
TAINOS O ARAUACOS
Desde el siglo XIX, el término taíno (que en lengua aruaca hace referencia a «los buenos», «los selectos», «los nobles») ha sido utilizado para denominar a los indios, en las Antillas Mayores, en el momento del Descubrimiento o Encuentro. Eran indios agricultores y ceramistas, que trabajaban muy bien el barro. Poseían una cultura más compleja que la de los arcaicos. Su cerámica es de cocción a altas temperaturas, y decoraban los recipientes con vistosos diseños pintados en blanco sobre rojo, llegando, a veces, al uso de tres colores. Usaban, igualmente, los diseños incisos y modelados. Aparecen, además, y por primera vez, los bateyes y las plazas para el juego de pelota; de goma, ésta, por cierto. También surgen los cemíes (ídolos de tres puntas) grandes y comienza el desarrollo de la institución del cacicazgo. El idioma taíno, genéticamente aruaco, ha aportado infinidad de palabras al español (tales como, entre otras, cacique, canoa, huracán, tabaco, maíz, sabana y hamaca).
Estos aborígenes eran de regular estatura, bien formados, de color trigueño oscuro, ojos negros y expresivos y pelo negro y lacio. Se pintaban el cuerpo con zumo de bija para preservarse de las picaduras de insectos, pues en su mayor parte andaban desnudos.
Tres actividades económicas fueron desarrolladas por los taínos: la agricultura, la caza y la pesca. Entre los cultivos principales encontramos la yuca de la cual obtenían casabe. Se cultivaba también: maíz, batata, lerén, ají, maní y yautía. La caza y la pesca le permitía a los taínos obtener las proteínas necesarias para subsistir. Las carnes más preciadas eran las de los curíes, las culebras y la iguana. Cazaban también aves como palomas y patos. La pesca del manatí era muy popular.
Los taínos tenían gran arte para las artesanías, como es el caso de la cerámica, caracterizada por sus variadas formas de modelado y por sus decoraciones con motivos en secuencia geométrica, así como por las representaciones religiosas en las asas de las vasijas. El arte taíno también puede apreciarse en los adornos corporales realizados: de concha, el taíno realizó esmerados trabajos que al ajustarse a las dimensiones del caracol son de reducido tamaño aunque no por eso menos hermosos; las guaizas, eran usadas como adornos de la cabeza u ornamentos frontales de cinturones, frecuentemente traían aplicaciones de oro y fueron muy elogiadas por los conquistadores españoles; sartas de caracoles, usadas para danzar en los areítos y otros ritos religiosos por su gran sonoridad. En hueso crearon una gran variedad de amuletos y utensilios domésticos, así como los famosos inhaladores de la cohoba.
Los taínos se organizaron en aldeas. Cada aldea tenía su propio cacique; y, cuando la aldea era muy pequeña, se unía a alguna otra que tuviera su cacique. Con el paso del tiempo, algunas aldeas se colocaron bajo el mando de otras, constituyendo así una especie de confederación tribal, que tenía sobre todo fines guerreros. A la llegada de los españoles a, los taínos estaban agrupados en cinco grandes confederaciones o “cacicazgos”, dirigidos por sus respectivos caciques, de la manera siguiente:
Marién, por Guacanagarix.
Maguá, por Guarionex.
Higüey, por Cayacoa.
Maguana, por Caonabo.
Jaragua, por Boechío.
En la sociedad taína, las mujeres se dedicaban a la fabricación de los objetos que serían utilizados en la vida diaria. Los hombres, por su parte, construían las canoas, las hachas de piedra, y todos los utensilios necesarios para la caza y la pesca. No había una división de clases, pero sí una división política y social que entrañaba una serie de privilegios y diferenciaciones. El gobierno se centraba en la figura del cacique, el cual estaba asistido por los nitaínos. El privilegio del cacique y los nitaínos ante los demás miembros de la comunidad era evidente. Luego seguía el behique o sacerdote, quien, por su rol de curandero y de mediador ante la divinidad, tenía mucho poder e influencia. Debajo estaban los taínos, que eran los más numerosos y los que debían realizar las actividades económicas. Por último, se encontraban los naboríes, considerados como siervos de los caciques y de los nitaínos.
La familia taína era, esencialmente, monógama. La organización familiar sugiere un patriarcado, pues la autoridad de la familia se encontraba en manos del hombre. Sin embargo, la sucesión de la herencia eran matrilineales. Un grupo de familias se asociaban y formaban clanes, unidades más amplias de organización social. En los clanes, el punto de referencia era la casa de los abuelos paternos. Ellos, junto a los padres y madres, tenían el deber de educar a los hijos.
Los taínos desarrollaron una rica cultura. El casabe constituyó el rasgo esencial de su cultura gastronómica. Los buhíos o bohíos, eran las singulares viviendas características de los taínos. Las había de dos tipo: De planta circular y techo cónico, sostenido por postes alrededor del piso, y por un poste colocado en el centro; los más grandes, de forma rectangular, con techo a dos aguas, y con un zaguán o especie de marquesina, donde se recibía a los visitantes.
Como toda sociedad primitiva, los taínos eran politeístas y sus dioses estaban relacionados con los fenómenos naturales. Los caciques eran considerados los representantes de los dioses y eran los únicos autorizados para comunicarse con ellos.
El rito de la cohoba era la principal ceremonia religiosa, después de varios días de ayuno, los participantes (todos hombres) inhalaban una droga que provocaba alucinaciones y durante el trance se imaginaban que veían y hablaban con sus dioses y estos les daban instrucciones de que hacer en el período siguiente. El behíque o chaman era el principal oficiante de esta ceremonia. Para los taínos sus dioses o cemíes estaban en el cielo, al cual llamaban Turey, siendo la cohoba el medio para que behíques y principales hombres de la tribu pudieran comunicarse con esas deidades. Como parte de la ceremonia se tocaba música con maracas y tamboras que ayudaban a crear el ambiente adecuado para el estado de trance.
Los polvos alucinógenos utilizados en esta ceremonia eran llamados por los taínos cohoba y lo constituían las semillas de un árbol las cuales eran pulverizadas y se les agregaban polvos de conchas de caracoles quemados. La ceremonia de la cohoba se iniciaba introduciendo un instrumento, llamado espátula vómica, profundamente por la boca para producir el vómito para hacer del ayuno algo más puro aún y tener el cuerpo limpio antes de comunicarse con los dioses. Estas espátulas estaban hechas de madera o de costillas de manatí y decoradas muy bellamente. Los participantes en el rito de la cohoba adoptaban una aposición ritual consistente en acuclillarse y poner los brazos sobre las rodillas, esta posición era facilitada por los dúhos que eran unos banquetes bajos y muy bien labrados, considerados una de las expresiones más bellas del arte taíno, eran confeccionados en caoba, guayacán u otras maderas preciosas, casi siempre estaban labrados representando formas humanas o de animales.
Los cemíes son estatuas hechas de madera, piedra o algodón que representan los diferentes dioses de la mitología taína. Muchos cemíes están en la posición ceremonial de la cohoba como indicadores de la posición que debían adoptar los participantes de la misma.
Los areítos eran danzas y cantos legendarios utilizados para transmitir de generación en generación las historias míticas que formaban la religión taína. Sus instrumentos musicales eran la flauta de caña, los tamboriles y una especie de arpa que formaban con una cuerda y una vara flexible.
Luego de la llegada de los conquistadores españoles los indios se vieron obligados a sumir la religión católica, a aprender el idioma español e incluso a trabajar como esclavos para los colonizadores, así, poco a poco, se fue perdiendo la identidad taína hasta desaparecer unto a los mismos aborígenes, a causa del maltrato y el abuso físico a los que eran expuestos hombres, mujeres y niños, sin distinción.
ORGANIZACION SOCIAL.
La estructura social se componía de:
Nitaínos que eran los nobles, guerreros, y los artesanos. Estimados por ser de mejor sangre que los demás, tenían a su cargo a otros indios, venían a ser los lugartenientes de los caciques.
Naborias eran los siervos y eran de la clase más baja.
Los Caciques (Jefes) eran posiciones heredadas y procedía de la clase nitaíno.
Los Bohiques (curandero) eran de un linaje de bohique.
No es claro si los Nitaínos eran nacidos o se ganaban su clase social. Los Nitaínos gobernaban sobre los naborias. Los Naborias pescaban, cazaban, hacían el trabajó en los conucos, generalmente el trabajo pesado.
Para finales del siglo XV, la isla de Haití (o según Pedro Mártir de Anglería, Quisqueya) estaba dividida en cinco regiones o cacicazgos, gobernados por un cacique.
El cacique ocupaba la cima de la pirámide social, era el jefe.
Parece ser que cada cacicazgo era dividido en regiones o provincias llamadas nitahinatos y en estas gobernaban los nitaínos. Este, disfrutaba de una posición jerárquica privilegiada, subordinada sólo al cacique. "... tenían súbditos infinitos", decía Las Casas.
En el orden jerárquico seguía el behique o buitío. Ocupaba una posición también privilegiada y entre sus funciones se señalan: "organizar el culto, comunicar las tradiciones tribales y curar a los enfermos" (Roberto Cassá). Estaban rodeados de una aureola de misterio y poder sobrenatural que los hacía temibles y respetados. Los métodos curativos eran mágico-animistas, pues concebían las enfermedades como obra de los espíritus, pero además, eran grandes herbolarios: "y tenían conocidos las propiedades de muchos árboles e plantas e hiervas", según relata Oviedo.
Continuando la estructura social de los taínos, se encuentra la clase trabajadora, los naborias, encargados de la caza, pesca, agricultura, etc. Algunos autores separan la clase trabajadora de los naborias, dándole a estos últimos categoría de sirvientes que provenían de pobladores más.
LA CULTURA TAINA.
En el año 1492 Cristóbal Colón toca las costas de la isla y descubre en sus habitantes una raza indígena desconocida llamada taínos que en lengua arauaca quiere decir bueno o noble. Los taínos habitaban esta isla desde el año 800 A.D.
Se organizaban en unidades tribales que se regían diariamente y dedicados a una vida sedentaria simple y rica en tradiciones religiosas y agricultoras, la expresión de su cultura en nuestra isla era la más rica del área del Caribe.
Sin embargo, el descubrimiento y sus métodos de conquista exterminaron esta raza en un período aproximado de 50 años, lo cual limitó el impacto de dicha cultura indígena sobre la dominicana.
El sistema de colonización tuvo que traer al Continente Americano, personas más fuertes y resistentes a las duras faenas de trabajo.
Aunque los dibujos rupestres son de una marcada puericia, como sus petroglifos, el taíno trabajó primorosamente la piedra y la cerámica. En la cerámica pusieron arte e inquietud espiritual, y a veces de complicadas formas de decoración.
Tenían excelentes trabajos en piedra y concha, y también trabajaron la madera.
Existen evidencias de que los taínos también practicaron actividades de cestería y fabricación de vasijas, cucharas y vasos utilizando el fruto del higüero que ellos sembraban con estos propósitos.
Lengua:
Del lenguaje de los indios, conocemos sólo las palabras que nos quedan: nombres de personas, lugares, y de algunos productos del agro, de la caza y de la pesca, consignadas por los cronistas.
Los indios no tenían lenguaje escrito, se dice que hablaban el lucayo, aunque Pedro Henríquez Ureña toma a Loven y otros para decir que hablaban el taíno.
Fray Ramón Pané decía que se hablaban dos lenguas en la isla, Las Casas dice que eran tres.
Una de ellas era la más extendida "... la otra lengua fue la universal de toda la tierra - dice Las Casas - y ésta era más elegante y más copiosa en vocablos y más dulce el sonido." Esto corrobora la afirmación de Colón: "... tienen un habla la más dulce del mundo y mansa, y siempre con risa.

Fuentes:

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